*Narra Tiffany
Los días pasaban y cada vez me sentía un poco mejor, ya había enterrado a mi madre y estaba decidida a dejar el pasado atrás y formarme un buen futuro pero todavía tenía cosas que hacer sobre mi madre como los típicos papeleos y la limpieza de la casa. Ya apenas quedaban cosas, las mías las pasamos a casa de Tomlinson y el resto se fueron tirando o llevando a algún lugar donde fueran útiles.
Lloraba mucho por mi madre, todas las noches en la soledad y oscuridad de mi habitación dejaba caer libremente a mis lágrimas, algunas veces cuando veía que era demasiado fuerte el sentimiento de tristeza, con cuidado iba al cuarto de Lou y sin una palabra él me sonreía y yo corría a tumbarme entre sus brazos. A veces quería hablar y el me escuchaba, otras veces tan sólo me acurrucaba entre sus brazos y el hacia caricias pero siempre acababa durmiendo, cosa que nadie había conseguido hacer cuando me encontraba triste o cuando lloraba y me llevaba con cuidado de no despertarme hasta mi cama donde me tumbaba y me tapaba con las sábanas con un beso en la frente de buenas noches que yo nunca escuchaba pero que el siempre lo hacia por lo que me contaba al día siguiente.
Así seguían pasando los días y cada vez Lou y yo estábamos más unidos por supuesto que tanto el como yo estábamos deseando ser algo más que amigos pero yo quería encontrar en perfectas condiciones para poder darle como novia todo lo que se merece ya que en estos momentos estaba muy cambiante. El todo eso lo sabía ya que bastó unos días para que supiera cada uno de mis gestos y palabras lo que significaban al igual que también sabía que no estaba preparada para una relación y que iba a necesitar tiempo cosa que el lo ha aceptado sin ningún problema aparentemente.
Faltaba un día para que hiciera un mes de la muerte de mi madre y durante el día estuve bien, Lou sabiendo que fecha era me había mantenido entretenida todo el día y como siempre se lo tenía que agradecer, algún día le recompensaría por todo lo que hace.
Como iba diciendo era la víspera y cuando llegó la noche y me tumbé en la cama estaba tan cansada que me dormí pero aquel sueño o pesadilla mejor dicho, fue la peor hasta ese momento.
Me encontraba como siempre en casa y en cualquier momento llegaría mi madre pero durante esa espera no me había fijado en los ruidos que provenían de mi habitación, ya que al principio pensaba que era de la tele pero al apagarla me di cuenta que no. Era un ruido extraño como cuando alguien busca algo entre los cajones. Me fui acercando haciendo el menor ruido que pude pero al entrar a mi cuarto me tropecé con algo o con alguien que no pude identificar que o quien era y cuando me incorporé vi al último hombre que quería cerca de mi en este mundo, al ex novio de mi madre que no hizo otra cosa que maltratarnos tanto físicamente como psicológicamente y conmigo fue un poco peor ya que a mi madre no le importa acostarse con el pero yo me negaba por lo que lo hacia q la fuerza lo que lo convertía en violación. Y otra vez ese horrible hombre lo tenía delante mío y con una sonrisa que nada bueno traería después. Antes de que pudiera hacer nada me cogió en brazos y por mucho que me resistí me consiguió meter en la parte trasera de su furgoneta y condució hasta una zona desierta en la que sólo había una casa y por lo que pude deducir era la suya, la verdad que mientras fue novio de mi madre nunca supimos donde vivía, siempre estaba en nuestra casa. Se bajó de la furgoneta me volvió a coger igual que al meterme en ella y me llevo adentro donde me soltó en una habitación con una cama y nada más, no había mi armarios, ni mesillas ni nada no tan siquiera alguna luz. A los 5-10 minutos entró y me miró con una sonrisa que daba mucho miedo y que ya conocía yo, después de esa sonrisa venía la violación. Al principio era incapaz de reaccionar, intentaba chilla pero mi voz no salía aunque en aquel medio de la nada nadie me escucharía, me ató con unas esposas a la cama y empezó a quitarme la ropa, una vez que estuve desnuda se abalanzó sobre mi y entonces es cuando sí pude chillar... No era consciente como es normal de que era un sueño por lo que en la realidad también chillaba...
*Narra Louis
Sabía lo mal que lo pasaría al día siguiente al igual que sabía que esta noche no la pasaría bien pero pensé que como había hecho hasta ahora, acudiría a mi pero no fue así por lo que me levanté y fui a su habitación, entré y cerré la puerta detrás de mi. Se le notaba inquieta pero estaba dormida por lo que sería un sueño aunque por los gestos y por los ruiditos que hacia parecía más una pesadilla que otra cosa. Me quedé un rato viendo y veía que cada vez estaba más inquieta hasta que en un momento chilló y es cuando me acerqué corriendo y la empecé a mover y a decir su nombre suavemente para que se despertase...
- Tiff, despierta...
- No me hagas nada por favor, no me hagas nada...
- Tiff, soy yo Lou, despierta mi vida...
Estaba entre sollozos pero al final abrió los ojos y al verme se abalanzó sobre mi para que la abrazase y la reconfortase como había hecho durante muchos días...
- No te vayas, no me dejes sola, por favor, no te vayas...
- Tranquila Tiff que me quedo contigo...
Le solté del abrazo para poder medio sentar o medio tumbarme y que Tiff como llevaba haciendo muchos días se acurrucase entre mis brazos, cosa que según me senté hizo y poco a poco se relajó hasta que ya estuvo lo suficientemente relajada como para poder hablar...
- ¿Quieres hablar de la pesadilla que has tenido?
- Es una historia larga de contar...
- Creo que tenemos tiempo.
Me contó todo lo que les pasó a su madre y a ella con el ex novio de esta última, como las acosaba y todo pero lo que más me impactó fue que la violó más de una vez y que hasta que consiguieron denunciarlo y alejarlo de ellas pasaron meses, meses en los que Tiff sufrió mucho y fue obligado a hacer muchas cosas de las que por supuesto se arrepentía pero las que no pudo evitar...
- Tranquila Tiff, ya pasó y conmigo no dejaré que nadie te haga nada de eso, ya sabes que siempre estaré a tu lado y nunca soltaré tu mano, no tengas miedo, nada de eso te volverá a pasa.
- Jamás?
- Jamás, te lo juro por mi familia.
- Gracias Lou y por favor esta noche quédate, si me quedo sola la pesadilla volverá.
- Claro, me quedo!
Nos tumbamos y ella puso casi medio cuerpo encima del mío pero no me importo ya que lo hacia para sentir mi cercanía y así estar segura y tranquila. Enseguida se durmió y yo caí con ella poco después.

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